Abolir, anular.
Abolir se compone del prefijo latino ab y del verbo olere, ab-olre, borrar el olor.
Anular se deriva de nullus, nulla, nullum, de la raíz nihil (nec-hilum, ni hilo, ni pizca, ni gota, ni rastro, nada).
Abolir es hacer que la cosa no rija, que no gobierne.
Anular es hacer que la cosa no valga, que sea nula.
Lo abolido deja de tener fuerza y vigor.
Lo anulado deja de servir, de ser útil.
Derogar una ley es abolirla.
Hacerme esclavo es anularme.
Por la abolición se pierde la solemnidad.
En una palabra, la abolición deroga.
La nulidad aniquila.