Acelerar, apresurar.
Acelerar indica ligereza en los movimientos.
Apresurar supone prisa, aprieto, apremio; es decir, premura.
Acelero el paso á fin de apresurar la marcha.
No podría decirse con igual propiedad y fuerza: apresuro el paso á fin de acelerar la marcha. ¿Por qué? Porque en el avance de los pies, en la acción que se llama paso, no hay más que movimiento, ligereza, celeridad, mientras que en la marcha, en el viaje, en llegar antes ó después á un sitio dado, puede haber razones, secretos é intereses que me den prisa, que me apresuren, que me pongan en un aprieto, en la necesidad de marchar con premura; ó lo que es lo mismo, que me obliguen á que yo apresure mi viaje. El moviemiento, la celeridad está en el paso; la premura está en la marcha, y por esta razón no puede decirse que doy celeridad á la marcha y premura al paso, porque esto sería decir las cosas al revés; sino que acelero el paso y apresuro la marcha. Un hombre está ausente de su familia, y sabe que su esposa se halla en cama, gravemente enferma. Un amigo le escribe: me apresuro á poner en su noticia que la enferma está fuera de cuidado.
¿Podría decirse: me acelero á poner en su noticia? No. ¿Por qué? Porque en acelerar no hay más que movimiento, rapidez, prontitud, y en la interesante noticia que transmite al ausente hay más que movimiento mecánico, hay más que prontitud y rapidez: hay la obligación y el deseo de hacer que el amigo no viva intranquilo y ansioso; hay aquel deseo de la amistad y aquella obligación de la conciencia que le aguijan, que le apremian, que le apresuran.
Acelerar es dar rapidez.
Apresurar es dar premura, prisa.
Acelerar es físico.
Apresurar es realmente moral, aunque no lo parece.
La celeridad no nos apresura.
La premura es la que siempre nos acelera.
Para que se comprenda mejor, deberemos decir que se acelera el cuerpo, se apresura el alma.