Acicalado, relamido.
Ambos nombres comprenden la idea de una compostura excesiva; pero las relaciones son muy diferentes.
Acicalado es el que se compone con afectación, pero con cierto gusto. Hay en su aliño la parte engañosa del afeite, pero se une á ella cierta expresión hidalga.
Relamido es el que se compone con afectación, pero con cierto gusto. Hay en su aliño la parte engañosa del afeite, pero se une á ella cierta expresión hidalga.
Relamido es el que se compone con afeminación.
El acicalado es un caballero que se disfraza, pero que se disfraza siempre de hombre.
El relamido es un pobre diablo que se disfraza de mujer.
En el que se acicala no hay de postizo más que la compostura.
En el relamido es postizo todo: traje, voz, gesto, movimiento, ademán, hasta la manera de llevar las manos. Los relamidos van dando saltitos cuando andan, á manera de gorriones.
En el que acicala, puede haber arte, ingenio, galanura, cierta fascinación. Puede agradar á ciertos hombres, y agradará seguramente á casi todas las mujeres.
En el que se relame no habrá nunca sino puerilidad. Hará reir á todos.
Robespierre era un hombre muy acicalado.
El relamido no puede ser más que un pisaverde.