Ácido, agrio.
Ácido significa una cualidad elemental de los cuerpos. Así se dice: los ácidos del estómago; el ácido cólico, etcétera.
Lo que es hoy ácido lo ha sido ayer y los será mañana, porque la acidez va en la misma substancia de la cosa, es una propiedad de ella, y las substancias no pierden nunca sus propiedades. En la naturaleza se pierde todo menos la naturaleza.
El jugo de la guinda es ácido. Es ácido ahora como lo fué a; principio de la creación, como lo será en el día del juicio. El jugo del limón es ácido también.
Por el contrario, cuando se habla de agrio, concebimos la idea de una cosa que no era agria, pero que ha llegado á serlo por efecto de una alteración accidental.
El vino se tuerce y es agrio, pero antes era dulce.
La leche se corta y es agria, pero hace un momento no lo era.
Las relaciones de ambas palabras son evidentísimas.
El ácido expresa una cualidad substancial.
Lo agrio un estado.
Lo ácido es naturalmente inalterable.
Lo agrio supone necesariamente una alteración.
La primera de estas dos voces es palabra química.
La segunda es castiza, popular, usada con suma propiedad y gracejo en sentido figurado.
Respuestas agrias, agrias palabras, gesto agrio. Al decir gesto agrio, parece que vemos una cara haciendo mohines, como si el hombre que los hace tomara vinagre ó comiera un limón.
Nada más contrario á la índole de nuestra lengua que decir: respuestas ácidas, ácidas palabras, gesto ácido.
Ambas palabras se originan de la voz latina acer, derivada de una voz griega, que significa punta, cuya etimología es notable por lo ingeniosa. En efecto, cuando bebemos una cosa agria parece que nos punzan.
De la misma raíz viene acerbo, acre, acritud y acrimonia, de que hablaremos en los respectivos artículos, porque no se debe atender tanto á la raíz etimológica como al sentido filosófico y actual de las palabras.