Señor Ministro de Instrucción Pública.--Presente.--Señor Ministro: En atención á la resolución de ese Ministerio, con fecha 6 de mayo último, recaída en una solicitud del señor don Ulpiano B. Sencial y en la cual Ud. se sirve honrarnos con la comisión de dictaminar sobre la utilidad y conveniencia de la obra manuscrita que hemos recibido con su citada resolución, sobre Agricultura Tropical; y después de un concienzudo y detenido estudio, tenemos el honor de informar á Ud. lo siguiente.
La obra inédita intitulada "Tratado de Agricultura y Agronomía Prática, escrita especialmente para la América Tropical, y en particular para las Repúblicas de Centro-América" por don Ulpiano B. Sencial, es, á nuestro juicio, un libro didáctico, propio para difundir los conocimientos generales de agricultura en las Escuelas Elementales y Colegios de segunda enseñanza. Es, además, obra de estudio al alcance de nuestros agricultores, á quienes proporciona importantes conocimientos en el Ramo, por estar llena de datos teóricos y prácticos sugeridos por la experiencia, y estar escrita en estilo claro y ajustado á nuestras condiciones de clima, tierras y plantas de cultivo.
La obra se compone de seis partes.
En la primera encuentran el agricultor y los inmigrantes extranjeros todos los datos que les son precisos sobre Geografía Agrícola Centro-Americana, tratando con especialidad sobre nuestras vías de comunicación. También contiene esta parte, un razonado estudio sobre Climatología Centro-Americana, fundado en datos estadísticos y estudios oculares.
La segunda parte, comprende la Agricultura general: su origen, definición, división, etc. Además, se encuentra allí un completo tratado de Botánica, Organografía, Fisiología especial y Clasificación de los vegetales.
En su tercera parte trata de Agronomía. Esta parte, la más importante de la agricultura, está tratada con inteligencia y verdadero tacto práctico. Allí encontramos estudios completos sobre Agrología, calidad y propiedad de terrenos, Química y Física Agrícolas, Previsión del tiempo, Economía Agrícola y otras Ciencias; y en fin, todo lo que se relaciona con este Ramo.
En su cuarta parte, trata sobre labores de cultivo en general, trabajos, preliminares de fomento, desagües, abrigos, cercos, siembras, injertos, tala de montes, quemas, irrigación, rotación de cultivos, etc.
La quinta parte se dedica al cultivo especial de las plantas de más consumo y de mayor exportación de nuestros países tropicales, como café, cacao, caña de azúcar, algodón, bálsamo, cocotero, hule, henequén, quinas, tabaco, vainilla, maíz, papa, etc., con expresión de su mejor beneficio, enfermedades que sufren, y manera de combatirlas. Esta parte está tratada con verdadero espíritu práctico.
En su sexta y última parte, habla sobre potreros, pastos, etc., crianza de ganados, cruzamiento y mejora de razas, y Patología especial de los animales.
Sintetizando, es ésta una obra cuya imperiosa necesidad ya se hacía sentir, y ajustada como se encuentra, á nuestras condiciones tropicales, la consideramos de utilidad al país, á la Instrucción Pública y á la Industria, y veríamos con gusto que el Gobierno la adoptara como texto oficial y ordenara su publicación, cumpliendo con un deber de patriotismo como lo dejamos cumplido nosotros al suscribir el presente dictamen.
Devolvemos á Ud. la obra aludida, dejando en esta forma cumplido nuestro cometido, y nos es grato suscribirnos del señor Ministro como obsecuentes seguros servidores,
FRANCISCO G. DE MACHÓN.
Presidente de la Junta C. de Agricultura.
RAMÓN GARCÍA GONZÁLEZ,
Miembro de la Junta C. de Agricultura.
San Salvador, junio de 1905.
Hemos llegado á la época precisa en la que los procedimientos provisionales de explotación apoyados sobre métodos primitivos, deben ser reemplazados por la producción metódica cuya civilización moderna tiene tan imperiosa necesidad.
La Agricultura Tropical es una ciencia nueva y difícil, pues todo lo que puede contribuir á su desarrollo y á precisar su[s] métodos, debe ser acogido con gran éxito.
Es de toda necesidad despertar en la juventud ardiente, la idea del cultivo metódico, y mostrarle por un sistema especial de enseñanza, lo que el suelo tropical puede dar á los que se consagran á él.
Para conseguir tal resultado, es preciso poner al alcance de todos los que se interesan á los cultivos tropicales, indicaciones precisas. Sobre todo, importaba trazar en un Manual metódico y sencillo, todas las indicaciones indispensables y contestar á las innumerables cuestiones que se presentan cuando se encuentra uno frente á un terreno virgen ó mal cultivado.
Esta obra sobre Agricultura Tropical, de que es autor mi amigo y colega don Ulpiano B. Sencial, contiene los principios generales que rigen la producción del suelo tropical. La precisión que se encuentra en los detalles de cada operación cultural, prueba que los datos han sido estudiados, no sólo teóricamente sino también sobre el terreno en el país mismo, pues son datos nuevos, metódicos y esencialmente prácticos.
Los que se interesan en este país á su evolución, á su progreso por medio del desenvolvimiento de la agricultura; los que quieren fecundar con sus capitales, su inteligencia, su trabajo, las riquezas que contienen sus suelos, encontrarán en este libro un guía seguro y práctico.San Salvador, Agosto 30 de 1905.
FÉLIX CHOUSSY,
Ingeniero Agrónomo del Instituto Nacional,
Agronómico de París, y actualmente,
Director de la Escuela de Agronomía de San Salvador.
Con este título piensa dar á la publicidad un libro el señor Ingeniero Agrónomo don Ulpiano B. Sencial.
Recuerda ese lema desde luego el tratado Tropical Agriculture de P. L. Simmonds, que es una extensa estadística de los productos tropicales más que una enseñanza de sus cultivos.
Pero la obra del agrónomo colombiano es otra cosa. Ella comprende tres agrupaciones de ideas. En la 1a, la teoría y la práctica de la producción agrícola tropical, nociones generales de la Geografía de Centro-América, necesidad de estudiar la Agricultura, principios generales de Botánica, de Agrología, cultivos en general, labores, desagües y drenajes, siembras, riegos, abonos, rotación de cultivos, aprovechamiento de las aguas.
La 2a agrupación, de carácter experimental, trata de cultivos especiales en nuestra zona, los que el autor ha limitado por ahora á los siguientes : café, caña de azúcar, algodón, banano, bálsamo, cocotero, henquén, hule, maíz, papas, quina, tabaco, vainilla y cacao.
La 3a agrupación, destinada á la Zootecnia, se ocupa de potreros y forrajes, crianza y doma de potros y novillos, mejora del ganado por el cruzamiento, alimentos, enfermedades de los animales y medios de combatirlas, etc.
Se agrega al fin un capítulo de los animales útiles á la agricultura y de la conveniencia de preservarlos.
Se comprende desde luego en un país esencialmente agrícola como el nuestro, la importancia de la obra á que nos referimos: somos agricultores y no tenemos Escuela de Agricultura. Sin enseñanzas agrícolas, sin campos de experimentación, sin granjas modelo, la Agricultura, la industria primordial por excelencia, el arte complejo que aplica los principios generales de muchas ciencias, ha quedado por lo común á merced de viejas rutinas, no siempre buenas y atendibles. Es preciso reaccionar contra semejante modo de ser y es la escuela el primero de los elementos de regeneración agrícola, porque en la escuela debe inspirarse desde temprano el amor á la naturaleza y crearse el apego á las labores del campo.
Los progresos de la Agricultura son el mejor termómetro del adelanto de un país. Son ellos solidarios con otros progresos : con la población, cuyos medios de subsistencia suministra; con la industria, á la cual brinda las materias primas; con la seguridad personal y de la propiedad, que necesita para su desarollo, tanto ó más que de la misma fertilidad del suelo; con las labores agronómicas que demanda, oportunas y bien ejecutadas; con los capitales que exige y atrae y sin los cuales no medra; con el orden social que conserva y mantiene, como que nadie es más que el propietario agricultor enemigo de disturbios y asonadas; con la immigración de trabajadores que pide y de la cual debemos hacernos dignos para que venga; con el saludable bienestar que procura al que vive en su terreno y lo cultiva con solicitud amorosa.
La Agricultura tropical, que es la nuestra, está llamada á un gran desenvolvimiento. Centro-América, la mayor parte de la América del Sur, el África cerca de la mitad de la Australia, las Indias Orientales y Occidentales y una muchedumbre de islas diseminadas en el Océano, forman un inmenso territorio de la zona intertropical. Aquí la vida es más exuberante y la naturaleza más productiva y generosa : sólo esta parte de la tierra puede alimentar á todos los habitantes del planeta. Con una vegetación siempre variada y amena, imagen de una perpetua primavera, sin calores asfixiantes que producen insolaciones, ni fríos glaciales, diríase que estos países remedan el Edén paradisíaco. Aquí, además de los productos de que el autor trata, tenemos la piña, las naranjas, los limones y otras frutas deliciosas; especias como la pimienta, jengibre, canela, clavos, etc.; plantas tintóreas como el índigo, azafrán, palo del Brasil, chile, etc.; plantas textiles como el ixtle, henequén cáñamo de Manila, etc.; ricas maderas destinadas á la construcción y ebanistería; yerbas medicinales y helechos sin número; cereales, el sagú, frijoles, yuca, etc.; te yerba mate ó te del Paraguay, etc.
Verdad es que escritores ilustres como Carlos H. Pearson y Benjamín Kidd sostienen la idea de que los trópicos son inadecuados para la ocupación permanente de lo que se ha dado en llamar las razas superiores y que por lo mismo no permiten el integro aprovechamiento de sus prodigiosos recursos. Hace algunos años, cuando se trataba de la anexión de Santo Domingo á los Estados Unidos, el coronel Roberto G. Ingersol decía : "No queremos Santo Domingo. Poned allí un yanqui respetable y en la generación siguiente le veréis con larga melena caída sobre las espaldas, descalzo, cabalgando sobre una mula y llebando bajo de cada brazo un gallo, para ir el domingo al patio de gallos".
Pero la historia va demostrando otra cosa y la ciencia experimental viene indicando lo que hay de verdad ó de inexacto en tales aseveraciones. En tiempo de los griegos, la América y la Australia eran desconocidas; ni ellos ni los romanos habían penetrado al Sur del gran desierto de Sahara; y después de cuatro siglos, la América intertropical (para no hablar sino de ella), ha atraído á hombres de origen europeo y está habitada en parte por descendientes de europeos, que han formado con los naturales de estos países una raza nueva, con religión, tendencias é idiomas europeos, como se formaron en el Canadá los franco-canadienses, hijos de los pieles rojas y de los franceses allí inmigrados; sociedades inglesas se han creado en Australia en donde casi han desaparecido los aborígenes; los gobiernos de Europa han venido ensanchando su dominación en Asia y en África; demostrándose así con estos ejemplos de la historia contemporánea lo que por razones de conveniencia y de moral, las razas superiores han hecho y pueden hacer por las inferiores. De ayer es la llegada de los americanos á las Islas Filipinas. David Buffum, enviado por una sociedad de capitalistas para investigar la posibilidad de ganar dinero en estas regiones con el cultivo del café, el hule y el banano, tuvo oportunidad de conocer la agricultura y á los agricultores de los países visitados y de examinar no sólo el suelo, el clima y lo referente al trabajo, sino el efecto que la residencia tropical tenía para los colonos y sus descendientes. Hay localidades, dice Buffum, insalubres, donde no puede florecer la raza blanca; pero también hay otras en cambio donde el aire puro y fresco y el clima delicioso por su salubridad, producen un país ideal par el blanco, que no tiene rival en el mundo. En la mayor parte de estas comarcas pueden vivir los blancos como en los países del norte, si comprenden sus condiciones peculiares y á esas condiciones se cometen, y si se sustraen al incentivo de variados excesos que por todas partes brindan, como un elixir á los sentidos, la vivacidad de los colores, los derroches de luz, los perfumes intensos y la dulzura de los frutos. He tenido, agrega, una labor ruda, he viajado constantemente á caballo, aguantando los rayos de un sol ardiente y á veces el frío de las montañas ó el aliento de los pantanos, y nunca sufrí indisposición alguna; pero tampoco tomaba agua, sino cuando estaba completamente seguro de su pureza y observé siempre todas las reglas que el simple buen sentido aconseja en todas ocasiones. (The Outlook, January 28, 1905).
Precisamente á la esplendidez y munificencia de los trópicos se debe muchas veces que se hayan levantado grandes fortunas, sin conocimientos técnicos y con el empleo de métodos anticuados de cultura; y por el contrario, es á los viciados procedimientos de añeja rutina, á la falta de capitales, al absenteismo de propietario ó urbanomanía que hace abandonar los campos en beneficio de las ciudades y entrega la administración de las haciendas á manos mercenarias, y á las revueltas intestinas y no á la tierra, siempre próvida y generosa, que se deben atribuir muchos de los fracasos sufridos por los empresarios agrícolas.
La zona intertropical ha atraído la atención de los gobiernos y de los hombres de ciencia y de trabajo; se duelen unos de que faja tan rica del planeta esté ocupada en su mayor parte por gentes incapaces que no quieren ó no pueden sacar partido de sus valiosas riquezas. Revistas periódicas y monografías especiales se consagran constantemente á dar á conocer sus productos, formándose así una bibliografía inmensa agrícola-tropical.
Con la facilidad de las comunicaciones internacionales que permiten llevar á todas partes los productos de las más apartadas regiones, y con las necesidades siempre crecientes de la civilización contemporánea que exigen ganancias más considerables, ha venido la concurrencia de los productos similares, acaso con vicios especulativos y con las crisis que de ellos resultan. Esta concurrencia, benéfica á pesar de sus eventuales inconvenientes, por una parte, y por otra, la escasez de trabajadores, el agotamiento de las tierras sometidas á un cultivo único y constante, sin atender á la sabia ley de la restitución del suelo, hacen cada vez más necesaria la agricultura moderna que funda sus progresos en el perfeccionamiento de los métodos de cultivo, en la instrucción técnica, en la alternativa de los sembrados y cosechas, en la aplicación de abonos fertilizantes, en la utilización de las aguas para la irrigación y el entarquinamiento, en la desecación de los pantanos por el drenaje, en el ahorro de brazos con el uso de maquinaria y de utilaje perfeccionado, y en la economía rural que debe presidir á toda organización agrícola para el éxito, fácil en situaciones económicas buenas, difícil en las malas, corone siempre los esfuerzos del empresario.
Y en esto estriba el mérito de la obra del señor Sencial y el gran servicio que va á prestar á los pueblos de nuestra América. Quiere él la regeneración de nuestra agricultura y que se aumenten, mejoren y abaraten sus productos con el abandono de añejas y erróneas preocupaciones y con el empleo de los conocimientos que han alcanzado la Ciencia y la experiencia aunadas.
Á ese fin se dirige en estilo claro y sencillo, sin citas inútiles, ni nomenclatura técnica, intencionalmente omitida, que no entenderían muchos de sus lectores. En cada capítulo condensa lo que hay de sustancioso y esencial en la materia de que trata, lo que acaso se halla desparramado y diluido en voluminosas monografías; y así va enseñando lo que deba ser hecho ó haya de evitarse, como las quemas imprevisoras, las irrigaciones descuidadas, los abonos desatendidos, la tala inconsiderada de los bosques, el desperdicio inveterado de los restos de animales muertos, la cultura intensiva postergada, el injerto de los árboles frutales casi desconocido, la persecución criminal á los pájaros, esos naturales aliados de la agricultura y del hombre.
El autor observa este conocido apotegma: POCAS PALABRAS, MUCHAS IDEAS.
Guatemala, octubre de 1906.
SALVADOR FALLA.
La Prensa Centro-americana anuncia la pronta aparición de la obra intitulada "Tratado de Agricultura y Agronomía Tropical", escrita por nuestro amigo el Ingeniero Agrónomo don Ulpiano B. Sencial.
Dados los conocimientos que en la materia tiene el señor Sencial, su afición por los trabajos agrícolas y el hecho de haber sido uno de los aventajados discípulos del inteligente Agrónomo Tropical y profundo hombre de Ciencia doctor don Juan de D. Carrasquilla, nos hacen creer que aquella obra será un valioso obsequio á la Agricultura de la América Meridional, que llenará un vacío y reportará grande utilidad á la Instrucción Pública.
Felicitamos de una manera muy cordial al señor Sencial por tan útil trabajo que lo llena de gloria y que honra á Colombia, su patria.
Nuestro paisano y amigo don Ulpiano B. Sencial es el autor de una interesante obra intitulada "Tratado de Agricultura y Agronomía Práctica, escrita especialmente para la América Tropical". Felicitamos de veras al señor Sencial y le deseamos obtenga un éxito completo, como se lo merece. La Prensa Centro-americana habla con calor y entusiasmo en favor de esa obra.
HONOR PATRIO. -- Parece que el "Tratado de Agricultura y Agronomía Práctica para la América Tropical", escrito por nuestro compatriota don Ulpiano B. Sencial, será adoptado como texto oficial en la República del Salvador; pues hemos tenido el gusto de leer en el Boletín de Agricultura (número 7) de San Salvador, que el Ministro de Instrucción Pública de aquella Nación nombró una comisión de técnicos para que dictaminaran sobre el valor científico de la obra del señor Sencial, y el informe que rindieron es en un todo favorable á ella; opinando la comisión que se acoja como texto de la enseñanza oficial de la asignatura. Este triunfo de nuestro compatriota señor Sencial honra á nuestra patria, nos pertenece y por ello felicitamos al autor.
UN LIBRO INTERESANTE SOBRE AGRICULTURA NACIONAL. SE PRÓXIMA APARICIÓN. -- Terminado tiene ya don Ulpiano B. Sencial, un libro llamado á prestar importantes servicios al gremio agricultor centro-americano, puesto que está destinado á profundizar la enseñanza técnica tan necesaria para que el laboreo de los campos sea productivo en alto grado.
Este libro que irá precedido de una introducción del Doctor don Francisco A. Reyes y opiniones de técnicos respetables, no es una obra esencialmente científica que resultaría difícil de ser comprendida por la generalidad de los agricultores que carecen de la preparación necesaria para esos estudios; sino que con lenguaje claro y preciso, que no excluye un gran fondo de enseñanza, facilita al lector cuantos conocimientos le son necesarios sobre Geografía de Centro-América, Agricultura, Agronomía, Arboricultura, Arte Pecuario y cuanto concierne al hombre que se dedique á la explotación de la tierra. Varios de nuestros agricultores en grande escala han tenido ocasión de leer el libro referido y de todos ellos ha logrado entusiastas elogios la inteligente labor del señor Sencial.El Gobierno ha nombrado en comisión á los Doctores Francisco G. de Machón y Ramón García González, para que informen de la obra referida, y no dudamos que su vista de este informe, que será favorable, se ordene la impresión por cuenta del Estado.
INTERESANTE OBRA. -- Nuestro colaborador señor don Ulpaino [sic] B. Sencial ha terminado ya su importante obra sobre Agricultura Tropical, escrita particularmente para Centro-América. Conocedores de los vastos conocimientos que tiene en el ramo, de su grande afición y perseverancia en el adelanto de la Agricultura, y posesión de ella en el Continente americano, podemos augurar que alcanzará buen éxito y remediará una suprema necesidad económica.
Suponemos que esta valiosa obra la imprimirá bien pronto el Gobierno y la adoptará, de acuerdo con el dictamen de la Dirección de la Junta de Agricultura, como texto de las escuelas y colegios de la República, y así lo deseamos. El inteligente estadista y hombre público Doctor don Francisco A. Reyes escribirá una introducción para la obra, y esperamos que él sabrá apreciar su importancia y utilidad, ya que es un entusiasta innovador en la Agricultura.
UN LIBRO ÚTIL. -- Aprovechamos la extensa circulación que tiene este semanario católico dentro y fuera de la República del Salvador, para recomendar de todas veras la adquisición del utilísimo libro que sobre Agricultura y Agronomía Práctica, ha escrito el señor don Ulpanio [sic] B. Sencial, y que publicará bien pronto.
Al recomendar esta obra queremos manifestar nuestro verdadero aprecio á los hombres benéficos que, como el señor Sencial, ponen al servicio de nuestra Patria el valioso contingente de sus luces.
Recortamos del informe dado por la comisión nombrada por el Gobierno para dictaminar sobre la utilidad y conveniencia de dicha obra, las siguientes palabras que son su mejor elogio.
El tratado de Agricultura y Agronomía "es una obra cuya imperiosa necesidad ya se hacía sentir, y ajustada como se encuentra, á nuestras condiciones tropicales, la consideramos de utilidad al país, á la Instrucción pública y á la industria, y veríamos con gusto que el Gobierno la adoptara como texto oficial y ordenara su publicación, cumpliendo con un deber de patriotismo, como lo dejamos cumplido nosotros al suscribir el presente dictamen".
La extensión y desarollo que desde mediados del siglo anterior comenzaron á tener las publicaciones concernientes á Agronomía y Agricultura no han decaído, sino por el contrario, van adquiriendo cada día más incremento, es admirable lo que hoy existe y se produce, ya sean monografías, obras didácticas, periódicos y revistas en todo el mundo. Al mismo tiempo la creación de institutos y escuelas experimentales de agricultura, sociedades, museos de productos, exposiciones universales y particulares en las naciones que van á la vanguardia del progreso.
Es ya una verdad adquirida y está en la conciencia de pueblos y governantes, que la agricultura es la más importante de todas las artes y conocimientos humanos. Los adelantos en las otras ciencias, que algunas pueden considerarse nuevas, son aprovechados inmediata y ventajosamente por la agricultura y marcha de consuno con ellas. Además de la Botánica, Zoología, Química-Biológica, Meteorología, tenemos la Parasitología, la Fitopatología, los principios aplicados sobre selección y transformismo; y luego la Ingeniería y la Mecánica con sus portentosos descubrimientos del vapor y la electricidad.
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