AGANIPE

DE LOS

CISNES ARAGONESES

CELEBRADOS

EN EL

CLARIN DE LA FAMA

POR EL

Dr. Juan Francisco Andrés

1781


ZARAGOZA
Tip. de Comas hermanos, Paseo del Ebro, 50--Pilar, 40
1890





Libro raro impreso en Amsterdam en el año 1781
y nuevamente reimpreso en Zaragoza en 1890.
Tirada 500 egemplares numerados.

N° 68




AL LECTOR




Nadie ignora cuan apreciables sean las noticias literarias que nos dexaron Lope de Vega, Espinel, Cervantes, y otros, para conocer los progresos de la Poesía Española; bien que en algun modo diminutas, si se comparan con el crecido número de Poetas, que florecieron en España, despues de la restauración de las Artes; entre los quales no pocos dignos de alabanza se ocultaron á la investigación de aquellos Escritores, ya sea por lo raro de sus obras, ó bien por haber fallecido sin darlas á la prensa. Para precaver que la Historia de los Poetas Aragoneses que con el título de Aganipe escribió el Doctor Andrés, no venga á parecer por una de aquellas tan frecuentes casualidades, que han obscurecido, y aun borrado la memoria de muchos manuscritos, nos há parecido necesario el publicar tan apreciable monumento, arreglando esta edicion al exemplar, que poseemos, algo defectuoso por las omisiones del copiante (que se han procurado enmendar) y tambien por no haber tenido su autor la oportunidad de limarlo, y traerlo al último grado de perfeccion.

A fin de que este escrito sea mas inteligible y util para ilustrar la Historia literaria de Aragón, va acompañado de algunas notas, en las quales nos ceñimos á dar una idea suscinta de varios Poetas menos conocidos, juzgando que sería un trabaxo tan prolixo como infructuoso, en detenernos en referir las memorias de un D. Antonio Agustin, de un Gerónimo Zurita, y otros escritores de esta calidad. Entre dichas notas hay algunas, que hemos trasladado del mismo original, y se distinguen con la letra A. Todas las demás se deben á la diligencia del Doctor D. Felix de Latassa, Racionero en la Santa Iglesia de la Seo de Zaragoza, sugeto muy recomendable por su ciencia, erudicion, y particular esmero, con que se ocupa en los adelantamientos de nuestra literatura; pues habiendonos franqueado muy copiosos materiales, para usar libremente de ellos, hemos entresacado lo que nos há parecido conveniente, ajustándolo á nuestro propósito, y á la brevedad de estas anotaciones; contentándonos con apuntar una, ó dos de las principales obras de cada autor; por cuanto reservamos al referido D. Felix el trabajo de darnos una noticia cabal de los Escritores Aragoneses en la Biblioteca, que tiene ya muy adelantada, cuya publicación deben promover todos los que se interesan en el lustre, y gloria nacional.

Entre la multitud de Poetas, que refiere el Doctor Andrés en su Aganipe, echamos menos dos excelentes varones, que corrieron con mucha gloria esta carrera. El primero es Don Pedro Manuel de Urrea, Señor de Trasmoz, hijo del primer Conde de Aranda, Don Lope (1), que floreció muy á los principios del siglo XVI, en cuyos escritos, aunque se hallan vestigios, de la rudeza de su tiempo, tambien se advierte algun tanto de aquella gracia, dulzura, y naturalidad que es propia de Garci-Laso. El único exemplar, que conocemos de este rarísimo libro, existe en Madrid en la Biblioteca del Duque de Medinaceli. Es un tomo en folio en letra de tortis, intitulado: Cancionero de las Obras de D. Pedro Manuel de Urrea. El año y lugar de la impresión se notan al fin con estas palabras: Fué la presente obra emprentada en la muy noble, y mui leal Ciudad de Logroño, á costas, y expensas de Arnao Guillen de Brocar maestro de la emprenta en la dicha Ciudad. E se acabó en alabanza de la Santísima Trinidad á 7 dias del mes de Julio del nascimiento de N. S. J. C. 1513 años.

El segundo es Martin Miguel Navarro Canónigo de Tarazona, y contemporáneo del Doctor Andrés, sugeto muy instruido en varias Ciencias, y particularmente en la erudicion Griega y Romana; el qual no sé por que razon se halla omitido en la serie de nuestros Poetas. D. Juan Antonio Pellicer publicó una Egloga Latina de Navarro, á la muerte de Lupercio Leonardo en las memorias literarias de los Hermanos Argensolas, que preceden á su docto ensayo de la Biblioteca de Traductores Españoles; y nosotros acabamos de sacar á luz, gran parte de sus Poesias con una breve noticia de la vida, y otras producciones literarias de este celebre Escritor.


(1) Consta del Nobiliario de Juan Mathías Estevan.



ZARAGOZA.

La fama vagarosa,
admirando la copia numerosa
de los ingenios doctos y elegantes,
que cría en sus entrañas Celtiberia,
cuyas plumas suaves, modulantes
fueron un tiempo célebre materia
al uno y otro polo,
bien que la infausta sombra del olvido
ocultar sus laureles ha querido,
por esto los propone al rubio Apolo,
para que en el Parnaso floreciente
viva el aplauso de la Iberia gente.
El Ebro caudaloso
en sus verdes riberas
goza siempre de hermosas primaveras,
cuyo cristal copioso
muchos cisnes purpúreos lo enoblecen,
y con sus cantos dulces lo embellecen.
Prudencio, que en su orilla
del Pilar admirable la Capilla
de Maria describe,
el Templo, que triunfante siempre vive
contra las tempestades,
que movieron gentílicas crueldades:
de los Mártires Santos
los triunfos sacrosantos
cantó con arreglado, y dulce quiebro,
admirando las Náyades del Ebro.
En la Oratoria y Delfica armonía
fué admirable su ingenio, y energia.
Despues que conocieron su prudencia,
su celo, y su elocuencia
la Colonia Patricia, y la que baña
el Tajo la Metrópoli de España,
Toledo, de los Godos Corte, y silla,
y despues la Cabeza de Castilla;
Aurelio al fin Clemente
murió plácidamente,
y Zaragoza á sus piadosos manes
no sepulta entre flores, y arrayanes,
sino en el templo de la Sacra Aurora,
bien que agora se ignora
su claro monumento:
pero quien del olvido estuvo exento?
Mas en sus Himnos su memoria dura,
yá que el tiempo ocultó su sepultura.
La dulcísima vena
de Máximo resuena,
celebrando en sus versos peregrinos
los aciertos divinos
de los que Ibero veneró Prelados
en sus floridos márgenes sagrados;
y que de Dextro prosiguió la historia,
De Braulio la suave melodía
mostró el amor, que ardia
al obsequio amoroso
del Prelado elocuente, y noticioso,
á quien la grave Clio
Santo le aclama, y le venera pio;
Marco Máximo á quien su plectro santo
ofreció dulce su armonioso canto,
y con sus admirables locuciones,
á Máximo suplió con adiciones.
Tagon del Sacro Ibero los cristales
ilustró con sus versos celestiales,
y sin tener cansancio,
llegó al dichoso Lacio,
hallando en la Romana Libreria
de San Gregorio Magno, los Morales,
de donde procedieron infinitos
Codices, que se gozan manuscritos.
De Valderedo la memoria pia
declara su dulcísima Talia,
cantando de Tagon los triunfos claros,
y los martirios de los preclaros
Justo, y Pastor ilustres Complutenses,
que hoy gozan sus reliquias los Oscenses.
Yá con el Berberismo,
que los Mahometanos esparcieron,
debelando arrogantes las Españas,
abrasando en sus libros sus hazañas;
en este obscuro abismo
tanto las sombras de ignorar crecieron
y tanto por Iberia se estendieron,
que en muy prolixos años
los varones famosos no pudieron
restaurar estos daños;
que siguiendo el belígero estandarte
del sangriento Marte,
se olvidaron las Artes liberales,
las Ciencias, las Historias;
todo fué inundaciones de corales,
todo fué vencimientos, y vitorias,
asegurando en ellas tantas glorias,
como goza la noble Celtiberia,
cuando en el Pirineo
aquel excelso, y fuerte corifeo,
dió á la fama tan célebre materia;
aquel que las pavesas,
avivó Aragonesas,
Garci Ximenez bravo, en cuyo escudo
el blason de Sobrarbe gravar pudo,
el Lábaro brillante, que distinto
doró en Ainsa el verde terebinto:
y con estos divinos resplandores
hasta las peñas produxeron flores:


Aganipe de los cisnes aragoneses celebrados en el Clarín del la Fama
por Dr. Juan Francisco Andrés
Zaragoza
1890

Rutgers University Libraries
PQ6279.A3A7


Omnipædia Polyglotta
Francisco López Rodríguez
[email protected]
[email protected]