Latina lingua inter caeteras in nomine Domini confitetur, quia Dominus noster IESVS Christus in gloria est Dei Patris, & quae cum Hebraea atque Graeca in titulo Domini a reliquis discreta insignem principatum tenens omnibus nationibus praedicat IESVM NAZARAENVM REGEM IVDAEORVM.
REcibio el hombre dela Diuina mano dos beneficios en antiguedad natural los primeros, en vtilidad ricos, en nobleza ilustres, la razon. i la lengua su interprete, con el primero le hizo semejante a si, i con el segundo, que tuuiesse compañia con los otros hombres mediante la comunicacion, i trato; ambos dones soberanos dignos de todo agradecimiento. El qual faltò leuantandose el hombre à maiores, començando aquella soberuia torre, que merecio por justo castigo la confusion delas lenguas. De la diuersidad dellas nacio la diuision, enagenandose los animos i voluntades delos que en la habla no eran conformes, i de aqui se siguieron los odios i guerras, estimando como por de diuersa naturaleza alos que en la lengua eran diferentes. Para vnir, i juntar los que assi quedaron desunidos, i apartados fue por Diuina prouidencia elegida Roma, la qual diesse al mundo vn lenguage escogido, vna habla auentajada, que honrrada en la Cruz lleuasse por todo el mundo este glorioso estendarte, i con el la lengua, que juntasse los Reinos; domesticasse los hombres, vniesse los animos, i voluntades, desterrasse la discordia causada dela diuersidad, i hiziesse en la tierra vn retrato del cielo, para que el Impyreo fuesse mas esclarecido en Dios marauilloso en sus obras, i traças. Desta lengua escogida muestro, que deciende la Castellana, i como hija noble de tan excelente madre le cabe gran parte de su lustre i resplandor, con que ambas se an estendido hasta los vltimos fines del Orbe. Tantos, i tan grandes son los Reinos, i Señorios de V. Magestad, que sus limites, i terminos son los mismos, que los dela redondez dela tierra. Merced grande hecha por el vniuersal Señor della en premio dela Fe, que de la Iglesia Romana en sus Padres, i Abuelos Reies Catholicos delas Españas, i en V. Magestad su successor en todo resplandece. I como deue V. Magestad ser en ellas reconocido por Rei natural, i Soberano Señor, assi tambien reconosco, que le es deuido el libro, que del Origen, i principio del Romance e compuesto, lenguage que todos sus vasallos hablamos. Obra, sin duda, llena de dificultad, i puesta à gran peligro; lo vno por ser la primera, que en esta razon se ha escrito, i sale à luz; lo otro porque siendo dela lengua vulgar todos, los que la vsan, quieren en esto tenr voto, si bien no todos tienen caudal para dar lo. Con lo qual al numero delos lectores sera igual la variedad de pareceres, riesgo no pequeño, por el qual passò el mas docto delos Latinos, i del no se escaparon los tenidos por oraculos de jurisprudencia, ni el que por sanctidad, i doctrina merecia toda honrra, i respeto, ni aun el que por el cetro, i corona imperial parece que era libre de semejante tormenta. Ala qual tanto me hallo mas sugeto, quanto reconosco las muchas partes, que me faltan de las que deue tener quien vuire de tratar dignamente esta materia. Pero como hasta aqui nadie aia acometido esta gran empresa, tuue por fastante el començarla, abriendo camino, para que otros con maior gloria la prosigan, haziendo empleo de sus ingenios, i letras en feria tan rica como la de nuestra lengua. Todo lo que en bien suio resultare estimare, i agradecere, porque se colmaran mis deseos endereçados a que llegue ala grandeza, que merece, aunque de camino se muestren mis faltas, i defectos, dignos de perdon por la dificultad dela materia, i no auer tenido en ella guia, cuias huellas siguiesse. Otras murmuraciones nacidas de pechos apasionados, i de mala voluntad mas la juzgo, que son para tener les lastima, que para dar enojo o disgusto. Pero no puedo dexar de responder alos que sienten, que hago agrauio à nuestra lengua en dar le principio, que sea mas moderno, que la poblacion de España por el antiguo Tubal, lo demas tienen por indigno dela grãdeza Española; color con que sanean su partido, i se persuaden, que otra cosa ni es honrrosa, ni deuia ser escrita. Semejantes arreos, i atauios de antiguedad no hermosean, ni honrran la lengua, que los tiene proprios ricos, i lustrosos, i no fingidos. Si los viejos, i antiguos les agradan tanto, nose, porque vsan los deste tiempo dexando aquellos del Fuero Iuzgo, i otros que en libros deste jaez se hallã. La propriedad con copia, i abundancia de vocablos, la dulçura junta con grauedad, la elegancia acompañada de facilidad, i otros ornamentos semejantes son los que honrran, i dan precio, i estima a vna lengua. Si estos le faltan, tenga la antiguedad, que quisieren, que no sera digna de Corona, i Palma. Entre todas la tiene, i merece la lengua Latina, i no la pierde, porque se dize, que se deriuò dela Griega, i assi no fue vna delas que se dieron la confusion delas lenguas. Aquellas partes tan auentajadas tiene la Castellana, solo le falta, que sus naturales se precian della; daño grande, que solo tiene su reparo en la autoridad Real, cuio exemplo seria mui eficaz remedio. El Señor Rei Don Alonso el decimo fue el primero, que honrrò el Romance, porque como tan sabio principe reconocio, que los prudentes, i bien entendidos Emperadores tuuieron por punto sustancial en materia de gouierno no admitir en las escrituras, i juzgados otro lenguage,que el proprio, i assi lo ordenò, i mandò. Estas i otras cosas tocantes à los Reinos de V. Magestad refiero en este libro, que segun creo, son de prouecho en la politica, de gusto enel conocimiento, de importancia para la lengua Castellana. El qual no sin orden, i disposicion del cielo sale en publico, i se estampo en Roma, porque donde tuuo origen la lengua, alli lo tenga tambien el libro, que trata de su principio, auiendo obligado a ello no tanto la comodidad, como estar detenidas en España, por algunas causas, generalmente todas las licencias de imprimir libros de nueuo. Suplico à V. Magestad humilmente, reciba con su acostumbrada benignidad este pequeño seruicio, que para poderse presentar ante su Real acatamiento no à costado pequeño trabajo, el qual quedarà bastantemente premiado, si mereciere ser de V. Mag. admitido. Dios guarde à V. Mag.