¡Guay de aquel hombre que mira |
Vuestro gesto triste ó ledo |
Si delante no se tira! |
En él pone vuestra ira |
No ménos amor que miedo. |
La ira no conveniente |
De fermosa face fea, |
Mas vuestro gesto placiente, |
Bien mirado por la gente, |
Mas con saña vos arrea. |
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Yo vos he visto sañosa, |
Yo vos he visto pagada, |
Mas jamas fallé tal cosa |
Por do ménos que fermosa |
Vos faga ser alterada. |
Tal me vos siempre mostrais, |
Por mi ventura fadada, |
Cual aunque no querais |
Fuerza es que padezcais, |
Desamando, ser amada. |
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Dudo que pueda el pesar |
Vuestra gran beldad partir, |
Ni que vos pueda parar |
Ménos bella el gran llorar |
Que fermosa el buen reir: |
Ni calor mas la enciende, |
Vuestra imágen estraña, |
Ni frior mas la reprende, |
Ni la noche la ofende, |
Ni la mañana la daña. |
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Siempre sois en un estante, |
Y jamas en una tema: |
Siempre es vuestro semblante |
En una forma constante, |
No comuna mas extrema: |
Como es norte firmeza |
Sobre todas las estrellas, |
Así vuestra gentileza |
Nos es norte de belleza |
Sobre cuantas nacen bellas. |
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Solamente con cantar |
Diz que engaña la Serena, |
Mas yo no puedo pensar |
Cual manera de engañar |
A vos no vos venga buena: |
Ca vos me engañais riendo, |
Y engañaisme llorando: |
Engañaisme vos durmiendo, |
Y mas me matais no os viendo |
Que me penais en mirando. |
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Si ovierades ya seido, |
Ficiera razon humana, |
Segun el gesto garrido, |
Vos ser madre de Cupido |
Y gozar de la manzana: |
Pues si Paris conociera |
Que tan fermosa señora |
Por nacer aun estuviera, |
Para vos, si lo supiera, |
La guardara fasta agora. |
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Cuanto mas bella se para |
De las estrellas la luna, |
Tanto vuestra linda cara |
Se nos muestra perla clara |
Sobre las fermosas una. |
Cual el Fenix hizo Dios |
En el mundo sola una ave, |
Así quiso que entre nos |
Solo tal fuesedes vos, |
De fermosura la llave. |
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La vuestra clara presencia |
A las presentes ausenta, |
Y desface con prudencia |
Cuanto saber y ciencia |
Vivo seso representa: |
Mas teneis otros errores, |
0 yo soy del todo loco, |
Que de remediar amores |
Segun muestran mis dolores |
Vos sabeis, señora, poco. |
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Pues tales faciones tanto |
Son en vos como perdidas, |
Que si me echo ó me levanto, |
En el mi terrible planto |
Solo yo lloro dos vidas: |
La mia porque se acabe |
Pues que muere por amar, |
La vuestra porque no sabe |
De la bondad que le cabe, |
Ni se quiere aprovechar. |
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Ya por Dios este pensar |
No os traiga tan engañada, |
Mas quered considerar |
Que es deleite desear, |
Cuanto mas ser deseada! |
Aunque ramo por memoria |
Vos dé Diana de palmas, |
En haber de mí victoria |
No habreis pena ni gloria, |
Como en el limbo las almas. |
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Vos que desde que nacistes |
Las beldades se consumen, |
Vos que nacida fecistes |
Ser envidiosas y tristes |
Las que de bellas presumen: |
Pues si flor de las hermosas |
Quiere razon que vos llamen, |
Síguense de aquí dos cosas, |
Las damas que estén sañosas, |
Los hombres que mas vos amen. |
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Pues si yo tanto vos quiero, |
Vuestra gran beldad lo hace, |
Que me fizo así guerrero |
De un amor tan verdadero, |
Que aunque me pesa me place. |
Y he placer y dolor |
Por haber de la tal guerra |
Ordenado fé y amor: |
Facédme pues vencedor |
0 metédme so la tierra. |
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Y vos súplico y vos ruego |
Me libredes de esta pena, |
Ca si muero en este fuego |
No quizá fallareis luego |
Cada dia un Juan de Mena. |