ANTOLOGIA DE LA VERSIFICACION RITMICA

PEDRO HENRIQUEZ UREÑA



CULTURA
TOMO X N° 2.
1919






INDICE



Agustín Acosta. Risa 89
Anónimo (Siglo XV). Cantar paralelístico 16
Anónimo (Siglo XV). Seguidilla popular antigua 17
Anónimo (Siglo XV). Seguidilla 17
Anónimo (Siglo XV). Cantarcillo popular 17
Anónimo (Siglo XV). Cantar popular 18
Anónimo (Siglo XV). Cantar viejo de la bella malmaridada 19
Anónimo (Siglo XVI). Cantar pastoril 19
Anónimo (Siglo XVI). Villancicos y cantares populares 20
Anónimo (Siglo XVI). Cantares del trébol 25
Anónimo (Siglo XVII). Seguidillas populares 39
Anónimo (Siglo XVII). Labradora 40
Anónimo (Siglo XVII). Tonada 40
Anónimo (Siglo XVII). Cantares populares de Andalucia 61
Anónimo (Siglo XVII). Cantares de Salamanca 62
Anónimo (Siglo XVII). Cantares de Burgos 62
Anónimo (Siglo XVII). Muinheiras de Galicia 63
Anónimo (Siglo XVII). Cantares populares de Asturias 64
Anónimo (Siglo XVII). Seguidillas 64
Anónimo (Siglo XVII). Canción del trébol 65





La filosofía positivista mexicana, que recibió de Gómez Robelo los primeros ataques, había de desvanecerse bajo la palabra elocuente de Antonio Caso, quien difundirá por las aulas nuevas verdades. No hay una teoría, una afirmación o una duda que él no haya hecho suyas siquiera por un instante. La historia de la filosofía, él ha querido y ha sabido vivirla. Con tal experiencia de las ideas, y el vigor lógico que las unifica, su cátedra sería, más tarde, el orgullo de nuestro mundo universitario. Su elocuencia, su eficacia mental, su naturaleza irresistible, lo convertirán en el director de la juventud, para los efectos públicos al menos. Porque era más honda, más total la influencia socrática de Henríquez Ureña. Sin saberlo, enseñaba a ver, a oir, a pensar, y suscitaba una verdadera reforma en la cultura, pesando en su pequeño mundo con mil compromisos de laboriosidad y conciencia. Era, de todos, el único escritor formado, aunque no el de más años. No hay, entre nosotros, ejemplo de comunidad y entusiasmo espirituales como los que él provocó. El peruano Francisco García Calderón escribe de él: "alma evangélica de protestante liberal, inquietada por los grandes problemas, profundo erudito en letras castellanas, sajonas, italianas..." Díaz Mirón, que lo admira, le llamaba "dorio". Y todos nos apellidamos de su amistad.

ALFONSO REYES.

Del opúsculo Rúben Darío en México. (Memorias literarias). Madrid, 1918.






INTRODUCCION

Los cantares y poesías que forman esta pequeña colección pertenecen al tipo rítmico o se aproximan a él. La versificación castellana es, en general, silábica, o, con más exactitud, isosilábica: cada forma de verso tiene número fijo de sílabas. Pero, contra lo que muchos creen, o creían, no toda la versificación castellana es silábica: existió, desde el siglo XII al XVI, la amétrica, enteramente irregular, como en el Cantar de Mio Cid; y luego de fines del XIV a principios del XVIII, existió la rítmica, en la cual los versos no tienen número fijo de sílabas, pero sí tienen acentuación marcada, debido a la influencia de la música con que se cantaban.

Unas veces, la acentuación es fija, y el verso se divide en pies rítmicos; así, en el antiguo verso de arte mayor, se alternaban versos de once, doce y aun trece sílabas con cuatro acentos fijos:

Tánto anduvimos el cérco mirándo...
Amóres me diéron coróna de amóres...
Aristóteles cérca del pádre Platón...

Otras veces, el ritmo se define menos, o varía de verso a verso, pero existe, así y todo.

La versificación rítmica aparece en España durante el siglo XIV, bajo la influencia de la poesía galaico-portuguesa; se desarrolla durante el siglo XV; adquire gran boga entre el pueblo, de 1500 a 1600; alcanza su apogeo en la poesía culta entre 1600 y 1650; y declina luego, para refluir al seno de las masas anónimas durante el siglo XVIII.

Cuatro tipos de versificación rítmica se definen entonces: la seguidilla, metro fluctuante en sus orígenes, pero que a partir de 1650 se vuelve regular en la poesía culta; los versos a estilo de gaita gallega, en que alternan los decasílabos, endecasílabos y dodecasílabos con hexasílabos, mezclándose con otros más; las combinaciones en que predomina el eneasílabo; y los esquemas libres. Todos se emplearon en danzas de la época, como la zarabanda, la chacona y la españoleta. Se encuentran en las colecciones de música, a contar desde la riquísima que Asenjo Barbieri publicó en 1890 bajo el título de Cancionero musical de los siglos XV y XVI; luego en los libros de vihuela de Pisador, Milán, Vázquez y otros maestros del siglo XVI, y finalmente en los tonos y tonadas del siglo XVII, que en gran número se conservan manuscritos en la Biblioteca Nacional de Madrid. De esas colecciones, publicadas o inéditas, proceden las canciones anónimas que incluyo; unas cuantas proceden también de antologías literarias, como el Cancionero Herberay del siglo XV y las seguidillas recogidas por Foulché-Delbosc.

Durante el siglo XVI, pocos poetas cultos emplean esos metros; pero muchos los adoptan a partir de 1600,--especialmente Lope de Vega, Tirso de Molina, Valdivielso, Góngora,--y vuelven a abandonarlos desde 1700, o sólo los conservan regularizados; los versos de gaita gallega, reducidos a decasílabos y dodecasílabos, y la seguidilla reducida a eptasílabos y pentasílabos.

De 1700 a 1900, sólo el pueblo conserva la poesía rítmica en toda su pureza; pero, durante el siglo pasado, se la ve reaparecer en las zarzuelas y luego en los cuplés, y finalmente Rubén Darío la restaura en la literatura cuando se lanza a ensayar toda especie de versificación desusada. Actualmente, tanto en España como en América la versificación irregular marcha a la par de la silábica: pero, mientras los latino-americanos emplean sobre todo la libre, amétrica, o bien la rítmica que se ha hecho ya regular, los españoles vuelven con frecuencia a la rítmica pura.

La presente colección es solamente el preludio de otra extensa que aparecerá más tarde; una y otra son resultados del estudio sobre La versificación irregular en la poesía española que publicaré en la Revista de Filología Española dirigida por don Ramón Menéndez Pidal en Madrid.

Creo que los amantes de melodías sutiles y ritmos variados encontrarán mucho que les agrade aun en esta brevísima antología. A mi juicio, no pocas de las mejores inspiraciones líricas, genuinamente líricas, de la musa española están en estos metros rítmicos, de canto y danza.

La poesía anónima de los siglos XV y XVI, que tiene su cuna en Galicia y Portugal, conserva el tono de amor, de melancolía y de misterio que había sido, durante la Edad Media, patrimonio de la poesía galaico-portuguesa, llena de saudades amorosas y de aromas campestres y marinos. Allí "la niña que amores ha", garrida y lozana, suspira siempre por su amigo, su amado, cuenta sus cuitas a la madre, o se dirige a las flores del prado, a las ciervas del monte, a las ondas del mar de Vigo, preguntándoles por el ausente que la hace penar:

De que morredes, filha, a do corpo velido?
Madre, moiro d'amores que mi deu meu amigo.
Alva e vai liero.

De que morredes, filha, a do corpo louçano?
Madre, moiro d'amores que mi deu meu amado.
Alva e vai liero.

O bien las mujeres danzan deliciosas danzas de amor:

Baylemos agora, por Deus, ay velidas,
d'aquestas avelaneyras frolidas...

El esquema paralelístico, que presta encanto a la poesía galaico-portuguesa, penetró también en la España de lengua castellana, y todavía subsiste hoy en Asturias; durante los siglos XIV a XVI, penetró también en la poesía culta, como se observa en Hurtado de Mendoza el viejo, en Gil Vicente, en Castillejo, en Cervantes.

La poesía rítmica contemporánea tiene otro origen: en parte influencia extranjera, en parte invención propia, y sólo a veces tradición. Pero el elemento tradicional es evidente también, sobre todo en los preciosos cantares de Jiménez, y debemos confiar en que a él acudan, para enriquecer la música de sus versos, los nuevos poetas.

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA
Universidad de Minnesota, mayo de 1918.






Antológia de la versificación rítmica
Pedro Henríquez Ureña
Cultura
1919

Internet 1997

Rutgers University Libraries
PQ6176.H39


Omnipædia Polyglotta
Francisco López Rodríguez
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